miércoles, 24 de junio de 2020

RESTAURANDO LA FE

//Pr. Paul Auccacusi M.\\

 

RESTAURANDO LA FE

 

Mano seca

 
“Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?
Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?
Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.”  (Mateo 12:9-14)
 
Tener una mano seca es tener una fe seca, en esta tierra todo lo que hacemos lo hacemos con nuestras manos y todo lo que recibimos lo recibimos con nuestras mano, la fe en lo espiritual viene a ser como las manos en lo natural, pues a través de la fe es que recibimos todo cuanto oramos, entonces tener una fe saludable es como tener una mano saludable, tener una mano seca es tener una fe seca.
 
Una fe que se debilito, una fe que perdió el sentido de la presencia de Dios, muchos tienen más fe en los problemas que en Dios, en lo natural antes que en lo espiritual, muchos al orar por alguna razón creen y sienten que Dios no los está escuchando, o simplemente creen que Dios no se interesa por sus circunstancias. Todos tenemos una medida de fe, está allí en nosotros, es existente, pero en algunos casos esta inactiva, se tornó una fe seca.
 
Las circunstancias que contribuyen a tener fe inactiva o seca pueden ser muchas, decepciones, miedos, temores, expectativas no superadas, etc. Dios en su bondad lejos de condenarnos por la falta de fe, quiere restaurarla, sanar tu fe.
 
Dios quiere restaurar nuestra fe, veamos algunos principios para sanar nuestra fe.
 

a)      No andamos por lo que vemos, andamos por fe

 
“porque por fe andamos, no por vista”  (2° Cor.5:7)
 
 Estamos bombardeados de noticias del mundo del coronavirus, muchos tienen miedo, el mundo nos muestra un panorama desalentador, pero Dios nos muestra una realidad totalmente contraria.
 ¡Le creemos a Dios! Nuestro fundamento es el señor Jesús, estamos firmes en su amor, no en las circunstancias, tampoco en nuestras habilidades, solo en Dios.
Entonces necesitamos Orar por nuestro país y ciudad, necesitamos colocar nuestra mirada en Cristo.
 

b)      Dios habita en ti.

 
“Él  les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?” 
(Mateo 12:11)
 
 
No estás solo, Jesús no te dejará, tú le perteneces a Jesús. Jesús nos muestra que si una simple oveja tiene un gran valor para él, cuanto más uno de sus hijos.
No te entristezcas, ni te asustes, tú le perteneces a Él, Jesús conoce a cada una de sus ovejas de su rebaño nombre por nombre, él te conoce y como dice en este pasaje bíblico, Él no te dejara en el hoyo, ciertamente él te sacara de allí, porque le perteneces.
Para Dios eres importante, tienes valor, te desafío a Orar por tu vida y por las ovejas de la iglesia, por una fe firme.
 

c)      Entiende que eres amado

 
“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”  (1° Juan 4:16)
 
 Alguien que pide es porque sabe que es amado, si alguien deja de pedir es porque no se siente amado, recuerda que somos hijos y todo hijo se acerca a su padre y pide con confianza pues sabe que su padre lo ama.
 
 
No pedir es un síntoma de desconfianza y de distanciamiento. Ahora tienes toda la libertad de pedir y Orar por una relación profunda con Dios basado en su amor, porque ya no eres un desconocido ahora eres llamado hijo.


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