//Pr.
Paul Auccacusi M.\\
VENCEDOR EN EL ENCIERRO
“Después de esto, vino
Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y
bautizaba. Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí
muchas aguas; y venían, y eran bautizados. Porque Juan no había sido aún
encarcelado. Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos
acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el
que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio,
bautiza, y todos vienen a él. Respondió
Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros
mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado
delante de él.” (Juan 3:22-28)
Juan el bautista fue enviado para preparar el camino de la
llegada de Jesucristo.
¿Pero quién era Juan el bautista?
Juan el bautista era un hombre de Dios, fue el hombre que
Jesús reconoció como el más grande profeta del antiguo pacto.
“De cierto os digo: Entre
los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero
el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” (Mateo 11:11)
a) Fue lleno del espíritu santo desde el vientre
“porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.” (Lucas 1:15)
b) Pertenece a la familia sacerdotal, Su padre era Zacarías.
“Hubo en los días de Herodes, rey de
Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las
hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y
andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero
no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.
Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden
de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer
el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo
estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor
puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió
temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías,
no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un
hijo, y llamarás su nombre Juan.” (Lucas 1:5-13)
Era un nazareo, Todo nazareo era consagrado desde el vientre de su madre para servir al señor.
“porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.” (Lucas 1:15)
d) Era respetado por el pueblo de Israel.
“Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos” (Lucas 1:16)
e) Era humilde, desato las sandalias de Jesús y lo reconoció como el Mesías.
“Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.” (Marcos 1:7)
f) Era valiente, Juan no temía a los poderosos de Israel.
“Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.” (Marcos 6:17-18)
su testimonio era verdadero.
“Y muchos venían a él, y decían:
Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era
verdad.” (Juan 10:41)
¿Por qué Juan termino mal?
Juan fue capturado y encarcelado por Herodes estando en prisión un tiempo. Poco antes de morir Juan mando algunos discípulos suyos a preguntar a Jesús si era a el a quien esperaban.
“Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?” (Lucas 7:18-20)
Después de esta pregunta de Juan, el señor Jesús dice:
“y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.” (Lucas 7:23)
La cárcel es un lugar donde el razonamiento nos puede jugar en contra…
Juan reconoció que Jesús era el cristo y ahora
dudaba.
El carácter es manifestado en momentos de
presión. las verdaderas motivaciones son expuestas en las crisis.
Juan tropezó en su encierro. estar aislados tiene muchas cosas desagradables y perjudiciales pero hay algunas cosas buenas en todo eso, nos permite conocer nuestro propio corazón.
Pablo y Silas adoraron y vencieron en su encierro. cuando tengas dificultades, no dudes, simplemente adora a Dios, pablo y silas estaban en la misma situación que juan, encerrados en la cárcel pero sus reacciones fueron completamente distintas, uno dejo de tener fe, los otros fortalecieron su fe, es decisión nuestra como reaccionamos ante las circunstancias.
